viernes, septiembre 29, 2006

Elegía


Sola. Bajando por una calle oscura, sintiendo las gotas de lluvia como finas agujas sin color golpeando mi piel desnuda y recordándome tu ausencia. Parece que hasta el aire repite la misma pregunta que se hace mi alma desgarrada. ¿Por qué tuviste que irte? ¿Por qué me abandonaste? Sé que tenías que seguir la dura ley de Dios, de la naturaleza, que está escrita en las estrellas y en cada línea de la palma de la mano, pero tú no tenías que irte. No antes de verme acabar la carrera, de conocer a tus bisnietos. Verme cumplir a mí, tu nieta favorita, todos esos sueños que aún están en los plazos que trazo para un futuro que ni el más sabio puede predecir.

Y yo aún tengo en la boca el sabor amargo de aquel sueño en el que me decías adiós desde el carro que conducía Dios hasta su casa, ese sueño que se ejecutó como una fatal profecía. Y recuerdo el último adiós, aquel día en que te vi por última vez y comprendí el espacio tan ancho y tan estrecho que hay entre la vida y la muerte...

Y mientras te busco entre la lluvia, por si tú también bajas del cielo con ella. Te llamo mentalmente y espero una mínima señal tuya para saber que tu presencia sigue conmigo. Hace ya dos años que la parca Dama Oscura la apartó de mi lado, pero se descuidó de que puede separar a las personas pero no a sus almas.

La lluvia sigue golpeando mi frágil cuerpo, y yo soy consciente de que hace dos años que te fuiste, pero tu ausencia sigue hiriendo mi alma como un cuchillo frío, y al mismo tiempo ella se alegra al sentir el abrazo de tu espíritu que, desde la otra vida, vela por mí en la eternidad.

Mun, the Lonely Doll

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2 recogieron sus pétalos:

Joan González dijo...

grácias por tu piropo, la foto y la montaña ,dos grandes aficiones.

salut. Joan

Tormenta dijo...

vaya, que bonito, me he emocionado niña... muy bella la forma de plasmar el dolor.
Besos guapa.