martes, mayo 13, 2008

Contrato de obra y servicio


















A un contrato de obra y servicio le pusiste el nombre de Amistad. Y fijaste su fecha de caducidad el mismo día que empezó tu Felicidad.

Supongo que los psicólogos te salían caros.

Y mientras me resigno en la papelera, espero que lo tuyo sea un contrato indefinido.


Mun, the Useless Doll

Fotografía: Inútil, de Mun

miércoles, mayo 07, 2008

Poemas para un minuto II

Ya podéis adquirir el libro "Poemas para un minuto II", de la editorial Hipálage. Entre otros poemas podéis encontrar El beso.

A algunos le parecerá una chorrada, pero a mí me hace ilusión... No hay color entre leer un poema en una pantalla que en papel, y que te publiquen algo en este último medio es bastante difícil.

Participé en el concurso de poemas que la misma editorial Hipálage convocó. Mi poema no ganó, pero lo seleccionaron para esta edición.

Gracias por permitirme compartir mis escritos con vosotr@s. Y, sobre todo, por apoyarme.
Un beso,
Mun

domingo, mayo 04, 2008

Nebuloso's Fantasy (IX)

PLAY

Mientras, en la inexpugnable fortaleza de Lord Dragón, un mensajero esperaba en la sala del trono en la misma posición que un corredor de 100 metros lisos atento al pistoletazo de salida. Lord Dragón, a medio vestir, salió a recibirle.
–¿Qué sucede? –inquirió con una voz que pretendía resultar imponente.
El mensajero, que no se atrevía a levantar la mirada del suelo, tragó saliva antes de responder.

–Milord… Desde las afueras de vuestra fortaleza se oyen los gritos de la princesa Melocotona… Se me hiela la sangre pensando en las torturas a las que la estaréis sometiendo.
En los aposentos de Lord Dragón alguien estaba sufriendo una tortura, pero no era la princesa. De todos modos, el villano decidió disimular en pro de su orgullo de hombre maléfico:
–Sí, em… Le estaba… uh… dando latigazos… Pero, ¿qué es lo que sucede, mensajero?
–Nebuloso ha conseguir derrotar a todos tus secuaces hasta ahora.
–¿Cómo es posible? ¡Si es un crío! ¡Les pedí a los creadores que el bueno tenía que ser un crío!
–Pero es que, mi señor, utiliza una táctica muy eficaz: la sola visión de la amazona que va con él anula toda capacidad de combate a cualquier guerrero… aunque todavía tengo que ver si es un hechizo del mago…
Lord Dragón escuchaba mientras caminaba de un lado a otro de la sala, con la mano en el mentón. Finalmente, se le iluminó un signo de admiración encima de la cabeza y le susurró al mensajero una posible solución. El secuaz salió escopeteado de la sala, dispuesto a cumplir con su nueva misión. Antes de cruzar la puerta, recibió otra más:
–Y de paso, búscame a un buen estilista de villanos, que necesito un par de consejos para aumentar mi popularidad.
Nada más desaparecer el mensajero, una voz ansiosa y chillona se elevó desde los aposentos:
–¡CARIÑOOOO! ¡ESTÁS TARDANDO MUCHOOOOOOO!
Lord Dragón, un ateo convencido, se santiguó por primera vez en su vida.

Kakos condujo a nuestros amigos a una pequeña casa situada en la parte más alta del pueblo. En el interior, sentado en una amplia alfombra, se encontraba un anciano decrépito que jamás había conocido a un barbero. Tenía los ojos escondidos tras dos bolsas de carne, y Nebuloso tenía la impresión de que si se movía, se rompería.
–¡Hola, abuelo Sabi Hondo! –saludó el ladrón– ¡Te presento a mis nuevos amigos!
–Oye, menos confianzas –le advirtió Tifona.
El anciano devolvió el saludo con un gruñido. Con la vara de madera que sujetaba, les señaló la alfombra para que se sentaran con él. Los jóvenes aceptaron la invitación. El viejo tosió como si acabara de fumarse una tabacalera entera, y entonces Kakos hizo las presentaciones:
–Mira, abuelo Sabi Hondo, te presento a mis amigos: el del pelo lila es Borrón, ella es Tifona y el rubio es Nebuloso, el hijo del ilustrísimo guerrero Nubarrón.
Sólo faltó ese último detalle para que Sabi Hondo ignorara completamente a la amazona y al mago y se centrara en nuestro héroe.
–Tu padre fue un gran guerrero, Nebuloso –le dijo–. Nos ha salvado en infinidad de ocasiones. Se enfrentó mil veces a Lord Dragón para rescatar a la princesa Melocotona y era tan valiente que era capaz de enfrentarse al gran… al gran… –meditó antes de decirlo para darle mayor dramatismo– Hombre de la Capa Negra.
El Hombre de la Capa Negra era el villano al que todos los villanos de videojuegos adoraban, porque era la perfecta combinación de maldad, carisma y poder. Pero no diremos su nombre real aquí, porque pertenecía a un videojuego de la competencia y me arriesgaría a una acusación de plagio.
–¿Usted conoció a mi padre? –preguntó nuestro héroe al anciano.
–Claro, Nebuloso, todo el mundo le conocía. En los exámenes de acceso a la universidad había una pregunta sobre sus gestas. Tu padre ha visitado todo el mapamundi ayudándonos a enfrentar el mal a cambio de nada, como una ONG… Pero su afán de retos le perdió…
A continuación, llegó una pausa dramática, que Nebuloso interrumpió con un simple “¿y qué pasó?”
–Se enfrentó al Hombre de la Capa Negra… Y no le volvimos a ver.
Una lágrima se escurría por debajo de una bolsa de carne. Tras un silencio meditativo, Kakos retomó la conversación:
–Abuelo Sabi Hondo, hemos venido hasta aquí porque eras muy amigo de Nubarrón y él seguramente te contó sus batallitas con Lord Dragón, sus puntos débiles…
Un minuto antes de responder con un fruncido de cejas:
–Hace mucho tiempo de eso… Me acuerdo que me contó algo de que Lord Dragón tenía una casa al sur del mapa… ¿o era al norte?... Aunque no sé si me dijo que era exactamente el nordeste…
–Genial –opinó Tifona.
–¿Uh? ¿Alguien ha dicho algo? –se sobresaltó el anciano, mirando a todos los lados.
–Déjalo, Tifona, ahora es el momento de Nebuloso… Él es el héroe. En cambio, tú y yo…
La amazona chasqueó la lengua con fastidio, y decidió salir a tomar el aire. Borrón no soportaba la idea de separarse de su amigo, pero acabó acompañándola. Se sentían tan marginados como el batería y el bajista de un grupo musical en una rueda de prensa. En fin, era lo que tenía no ser el cabeza de un grupo de rol.
–Pero sí recuerdo –prosiguió Sabi Hondo– que dentro de su gran palacio había unas mazmorras subterráneas en forma de laberinto, custodiadas por los seres más horripilantes del Averno… Las diseñó el Hombre de la Capa Negra para todos los malos del mundo videojuegueril… Y necesitaréis buenas armas y armaduras, sobre todo cuando os enfrentéis a Lord Dragón, con el que haréis dos combates.
–¿Dos combates? –preguntó Nebuloso acongojado.
–Sí, hijo del noble Nubarrón… Dos combates son necesarios para derrotar a Lord Dragón del todo. Tenéis que saber que como todo buen malo, y perdón por la paradoja, tiene una forma humana y otra sobrehumana: cuando se encuentre casi derrotado, se transformará en una criatura más fuerte y poderosa, como un Pokémon o un Digimon.
–¿Y… qué clase de criatura?
–Eso no me lo dijo tu padre, hijo del gran Nubarrón, pero sí recuerdo que tras cada combate salía deslumbrado…
–¿Y cuál es la mejor estrategia para vencerle?
De nuevo, se hizo el silencio. Sabi Hondo tenía la memoria que una consola de primera generación podía ofrecerle.
–Has de subir de nivel matando monstruos muy poderosos –dijo, finalmente.
Nebuloso se sintió indignado. Había necesitado una decena de combates para llegar al nivel 4 en el que se encontraba. Había comprobado que los encuentros inesperados con los enemigos eran una molestia más desagradable que un dolor en la espalda a medianoche. Y nuestro pobre amigo no se quería ni imaginar con cuántos monstruos tendría que luchar antes de ser un digno rival de Lord Dragó. “Más le vale a la princesa Melocotona ser más guapa que Tifona”, pensó.
–¿Y no conoce a alguien que fuera muy amigo de mi padre? –inquirió nuestro héroe con una débil esperanza.
Como respuesta, otro silencio. Y éste se alargó más de lo normal. Tanto, que Nebuloso y Kakos pensaron que había una especie de bug que les impediría seguir y empezaron a sudar más que si su madre estuvieran limpiando el cajón donde guardan sus “revistas secretas”. Entonces, Sabi Hondo se dejó caer a un lado, en la misma postura en la que estaba sentado.
–¡Horror! –se alarmó Kakos mientras iba hacia él.
–¿Se ha muerto?
–Tenía ya ciento once años, y ha pasado toda su vida aquí sentado aconsejado a protagonistas de videojuegos de rol, normal que se haya anquilosado… o algo peor, ¡Borrón, ven aquí!
–Sí, claro, ahora sí que me necesitáis –se quejó el joven mago desde el portal.
Aun así, entró y lanzó una Cura al pobre anciano, pero no resultó. Un mago de nivel 3 no puede usar Resurrección. Y de, hecho, aunque fuera nivel 99 no podría usarlo con un PNJ, por mucho que les pudiera ayudar. Incluso, en alguna ocasión, era difícil que funcionara con algún compañero del grupo.

Tras el fracaso de Borrón, los muchachos se encontraron fuera de la casa de Sabi Hondo. Kakos lloraba desconsoladamente, mientras que los demás, violentados, no sabían cómo reaccionar.
–Se ha muerto y ya no volverá. Ya no tendremos que aguantar sus sermones cargados de mil puntos de experiencia, ni podrá ayudar a los protagonistas de la saga a encontrar a Lord Dragón, ni…
Borrón finalmente se decidió a apoyar una mano en el hombro del ladrón e intentar consolarle:
–Lo sentimos mucho, Kakos, sabemos que le querías mucho y que este un Momento Dramático Obligado, pero piensa que esto es el ciclo de la vida y que ahora te aguardan muchas aventuras con nosotros…
–¿Y a mí qué? Sabi Hondo ya no me hará galletitas los domingos.
–…y también encontraremos muchos tesoros, y serás muy famoso entre los cosplayers y las fangirls…
Las lágrimas del ladrón se secaron tan rápido como una cantimplora en un desierto. Una sonrisa brilló en su rostro sin colorear y resolvió:
–Es verdad. No puedo llorar. Si se enterara mi padre me azotaría más que el día que robé los candelabros del templo de Atenea. Bueno, ¿me aceptáis en vuestro grupo?
¿Cómo podían decirle que no a un ladrón que acababa de perder a su abuelo? De hecho, la opción “no” estaba desactivada cuando Nebuloso tenía que tomar la irrevocable decisión sobre la nueva incorporación en el grupo.

PAUSE


Mun, the Gaming Doll

Dibujo: Genesis44 hizo este dulce retrato de Bugenhagen, el sabio del Final Fantasy VII. Ni me he molestado en buscar una imagen humorística de él, porque la imagen en sí del sabio es tan estrambótica que te puede hacer reír o exclamar "¡ohhh, qué mono!

También es cierto que podía haber escogido a muchos sabios para ilustrar esta parte de "Nebuloso's Fantasy", pero he puesto a Bugenhagen porque... porque sí.

domingo, abril 27, 2008

Carta de una extraña viajera


Os preguntaréis por qué escogí el metro para volver a casa. La respuesta es muy sencilla: en el mundo de los humanos estoy privada de mis poderes, y tampoco quería desplegar las alas para no llamar la atención. De todos modos, lo consideré una buena oportunidad para estudiaros. Sin embargo, tuve que ser más precavida y tener en cuenta que algunas costumbres de mi raza, como la magia, puede causaros malestar. Por esto os escribo esta carta, para disculparme con aquellos que compartieron aquel viaje conmigo.

Antes de nada, me gustaría deciros que me parecisteis muy curiosos. Cada uno parecía un planeta aparte de los demás, con los que comparte una galaxia, pero nada más. Cada uno orbitaba alrededor de su libro, su música, su móvil o su portátil, sin percatarse del compañero de asiento. Y ojo, no lo critico, para mí fue mejor; así pasaba desapercibida. Lástima de aquel niño que me miraba tan fijamente, con esos ojos tan grandes llenos de curiosidad y emoción. Creo que lo sospechaba. Y yo me regocijé al saber que todavía queda gente que cree en nosotras.

No dudo que para vosotros sea un medio de transporte cómodo y útil, pero espero que comprendáis que para mí no. Por eso tuve que hacerlo. Y aproveché vuestro ensimismamiento para realizar mi hechizo con total libertad. Temía que aquel chiquillo os alertara al ver cómo yo hacía círculos con los tobillos. Sin embargo, permaneció muy quieto, observándome mientras se pellizcaba las mejillas y su madre le ordenaba, fastidiada, que se estuviera quieto.

Perdón por aquel giro tan brusco en mitad del túnel, pero nunca he sido buena conductora. Si alguien se hizo daño, le compensaré curándole, pero comprended que tenía que volver a casa. De todos modos, me alivia saber que nadie salió demasiado herido.

Todavía recuerdo vuestros gritos de asombro cuando cómo el monótono paisaje de los túneles cambiaba a aquellos árboles de hojas multicolores. Una anciana se desmayó al percatarse de que los raíles se habían convertido en agua. El niño era el único que no parecía angustiarse por el trayecto. Le recuerdo corriendo de un lado al otro del vagón, fotografiando con los ojos cada hoja, cada flor, cada riachuelo. Creo que lo más hermoso que he visto en vuestro mundo fueron esos grandes ojos curiosos.

Y extrañamente bello fue ver aquellos ojos estallar en lágrimas cuando bajé del vagón, justo antes de que vuestro metro volviera a pasar por ese túnel negro que os hace de transición entre parada y parada. Sólo espero que esta carta también le llegue a aquel chiquillo y me recuerde. Si alguien de vosotros le conoce, entregádsela, por favor.

Gracias por todo,
Soluna


Mun, the Lost Doll

Este relato participó en la 2ª Edición del Concurso de Relatos Cortos de TMB. No se llevó un sólo premio (había relatos de muy buena calidad), pero tal vez otro año será. La fotografía con lo que lo acompaño se llama Fairy on the Railroad Tracks, de Itsalladream321

miércoles, abril 23, 2008

Una rosa sin secretos


Como muchos sabéis, hoy es Sant Jordi, y mientras en muchos sitios se celebra el Día del Libro, en Cataluña celebramos el Día de la Rosa y el Libro.

En un blog titulado "Los Secretos de la Rosa", estaría gracioso que no os regalara una. Por eso os pongo a Anthy, mi personaje favorito de la serie Utena, que os ofrece esta bella flor.

Sí, la rosa es también para los chicos. Se dice que las flores son inútiles, pero cuando las contemplo, al menos yo, veo una nota de belleza en la vida. Y os invito a que hagáis lo mismo.

Feliz Sant Jordi a tod@s.

Mun

Tu rosa


Perdona que no te haya regalado ningún libro, pero hoy quiero ser yo quien te haga sentir.

Sé que los hombres no soléis gustar de flores, pero tengo una rosa para ti. No me ha costado cinco euros, tan sólo unos minutos de mi tiempo. Cuando dejo que el corazón sea el teclado, no es necesario discutir con la Musa durante una tarde entera.

Cógela, no tengas miedo. Ésta no tiene espinas.

Es roja porque sus pétalos están hechos con mis besos. Sabes que nunca me ha gustado teñir las flores.

Además, cuando la toques, sentirás mis caricias buscar tus dedos.

Siento tampoco que no huela a rosa, pero si la aspiras, sentirás todos mis aromas, y ya sabes que éstos quieren pertenecer a tu piel.

No te dé miedo a deshojarla, aunque no sea una margarita. Debajo hay una sorpresa.

Y tú ya sabes cuál es.


La rosa Mun

Fotografía: Scent of a Rose, de LFimM3

martes, abril 22, 2008

Nebuloso's Fantasy (VIII)


















PLAY

Antes de que pudieran darse cuenta, nuestros amigos se encontraron sin inventario en una celda con dos colchones raídos. No recordaban haber hecho el camino hasta allí, ni que les quitaran los objetos de debajo de sus armaduras, hasta que una voz procedente de la nada aclaró sus dudas:
–Ha sido un error de diseño, lo siento.
–¿Eres Dios? –interrumpió Borrón, conteniendo la emoción.
–Bueno, soy del equipo de diseño… Me llamo Nikito Nipongo. Siento haberos teletransportado aquí, pero es que me veía venir que Tifona se cargaría a los guardias…
–¡No, si te parece les dejo esposarme a gusto! –protestó la chica.
–Tifona, has de respetar la integridad de los PNJ’s, aunque sabemos que…
–¡Esta detención ha sido injusta! ¡El allanamiento de morada es perfectamente legal en los juegos de rol! ¡Además, somos los protagonistas!
–Tifona, yo soy el prot…
–¡TÚ TE CALLAS!
–Tifona… ––dijo con suavidad Nikito Nipongo.
La amazona se sentó en el suelo, con los brazos cruzados, apretando los puños contra los costados para evitar que alguno se le escapara disparado.
–Bueno, a lo que íbamos –concluyó–: que saldremos pronto, ¿no?
El diseñador se tomó unos segundos antes de responder:
–Bueno, es cierto que la justicia en el mundo de los videojuegos es más eficaz que en el mundo real, pero también tiene su tiempo… Tenemos que explicar al pueblo todas las normas, y eso no se puede hacer en un solo día…
–¿¿Vamos a estar aquí sin comer ni nada?? –se alarmó Nebuloso.
–No habéis comido nada en toda la partida. Ya os creé sin esa necesidad. Y sin la necesidad de ir al baño también. Además, aunque quisierais ir, ¿habéis visto alguno? No los hay. Y los que hay repartidos en el mapa, están siempre ocupados, para que el jugador tenga un momento de risa.
–Qué listo, ¿y qué hago si me viene la regla?
–Tifona, tú no tienes la regla.
–¡TENGO DIECIOCHO AÑOS! ¿¿ME ESTÁS LLAMANDO MENOPÁUSICA??
–¡No-no-no-no! Sólo quiero decirte que te diseñé así para que no te molestara… Para que estuvieras cómoda…
–Pues si quieres que esté cómoda, más vale que me pongas en la siguiente armería una armadura decente.
El señor Nipongo sabía lo peligroso que era que se le rebelara una creación, así que se excusó con un poco creíble “un momento, me llama mi jefe” y desapareció mientras murmuraba una promesa de compensación con la misma credibilidad que un político fracasado. Nuestros amigos se quedaron desolados y confusos, mientras decidían si aquél era un buen momento para consultar la guía. Con cierto nerviosismo, Borrón preguntó a su amigo:
–¿Va… vamos a pasar la noche aquí?
–Eso parece.
Nebuloso, al percatarse de que ellos eran tres y sólo había dos camas, se alegró de que no le salieran las cuentas. Enseguida hizo el reparto de camas, sugiriendo que Borrón durmiera a sus anchas. Como respuesta, obtuvo un puchero maldisimulado de su amigo y el amenazante puño de Tifona, dispuesto a la propulsión. Nuestro héroe, temeroso por su integridad física, balbuceó un sinfín de excusas absurdas, hasta que el sonido chirriante de la puerta les sobresaltó.
–Hale, ya sois libres.
Quien les había abierto era un muchacho que rondaría los dieciséis años. Era delgado y paliducho, con un proyecto de barba de chivo, y disimulaba su temprana calvicie con una capucha verde. En la mano derecha sostenía una horquilla doblada.
–Hola, me llamo Kakos y soy ladrón –se presentó.
–¿Y lo dices así, tan tranquilo? –se sorprendió Nebuloso.
–Oye, que triste es de robar pero más triste es de pedir.
–¿No has pensando en buscarte un trabajo digno? –sugirió Tifona.
–Ni que el tuyo fuera tan digno –replicó el ladrón, mirando con desprecio el atuendo de la joven.
–¡SOY AMAZONA, CAPULLO!
Kakos no tardó en comprobar la furia del puño de la chica sobre su estómago. Borrón aprovechó para presentarse como el mago del grupo y hacerle una Cura.

Nebuloso, por su parte, tampoco quería pasar desapercibido:
–Bien, pues ya que conoces a Tifona y a mi amigo Borrón, me presento: soy Nebuloso, el héroe y protagonista de este juego. Gracias por liberarnos.
Sin muchas más ceremonias, nuestros amigos apartaron a Kakos y salieron de la celda en fila india (encabezados por Nebuloso). Recorrieron un pasillo iluminado por unas siniestras antorchas y al final vieron un cofre. Al abrirlo, se encontraron con su inventario y sus respectivas armas, que volvieron a equiparse. Después, salieron por una escalera hacia el exterior.
–¿Ya hemos escapado? –se maravilló Borrón.
–Es un videojuego de rol, no un Metal Gear –explicó Tifona.
–Y tampoco estamos en las mazmorras de Lord Dragón –agregó Kakos, desde el final de la cola.
Nebuloso, incrédulo, le increpó:
–¿CÓMO? ¿Te has acoplado?
–Soy un ladrón, el ladrón que siempre piden en todos los grupos de rol. Mis habilidades son imprescindibles para vosotros. Sin mí no podéis encontrar tesoros interesantes, ni cruzar las peligrosas mazmorras de Lord Dragón, ni desactivar sus trampas… Y tampoco podríais rescatar a la princesa Melocotona.
Nuestros amigos, a caballo entre el asombro y la desconfianza, preguntaron al unísono:
–¿Cómo conoces a Lord Dragón y a Melocotona?
–Bueno, aquí todo el mundo conoce lo guapa que es la princesa, lo malo que es Lord Dragón, las veces que la ha secuestrado… Sale cada día en portada en todas las revistas… Además, yo mismo vi cómo Lord Dragón atravesaba el mapa, cargando con la princesa al hombro, como si fuera un saco de patatas…
La mandíbula de Nebuloso chocó contra el suelo.
–¿QUE LOS VISTE? ¿¿Y POR QUÉ NO FUISTE TÚ A RESCATARLA??
El resto de los jóvenes miró a nuestro héroe con total incredulidad.
–Tú eres Nebuloso, el Elegido –le recordó Borrón.
–Yo no fui por tres razones –se justificó Kakos–: la primera es que mis padres aún viven, la segunda es que ya tengo diecisiete años y la tercera es que soy feo. Además, ¿quién mejor que el hijo de Nubarrón, que ha salvado al mundo de Lord Dragón en infinitas ocasiones? Ni Son Goku ha podido batir su récord…
Nebuloso se estremeció. Él no había conocido a su padre, pero todo el planeta sí. Incluso salía en las enciclopedias y en los libros de historia. Eso sí, sin una sola foto publicada. Nuestro pobre héroe estaba harto de escuchar leyendas y gestas de su progenitor, y de que en su pueblo no le trataran como “Nebuloso”, sino como “el hijo de Nubarrón”. Tanto bombo le daban al hombre que habría dado lo que fuera por conocerlo.
–En este pueblo vive un señor muy anciano que conoce toda la historia de tu padre –informó Kakos–, y estoy seguro de que nos puede desvelar muchos secretos para acabar con Lord Dragón, a cambio de una módica misión.
–¿Qué soy, su criado?
–No, el protagonista del juego. Y si sale bien, me aceptáis en el grupo, ¿vale?
Nebuloso no sabía hasta qué punto podía fiarse de un ladrón. Sin embargo, sabía de otros héroes de videojuegos que tenían ladrones (y gentuza mucho peor) como amigos y a los que nunca les pasó nada. Nuestro héroe miró a sus compañeros, los cuales le respondieron con un encogimiento de hombros. Kakos le miraba en suplicante silencio. El momento había llegado.
–Sí.

PAUSE

Mun, the Gaming Doll

Dibujo: Bittersweet12 nos ofrece una dulce visión de Garrett, el ladrón protagonista de la saga Thief. Dicho Garrett (entre otros personajes) fue quien ha inspirado a Kakos, y por eso quería que ilustrara esta entrega.

Traducción del bocadillo del dibujo: "¡Sííí! ¡Botíííín!"

sábado, abril 12, 2008

La melena de Medusa


Medusa estaba cansada de su peculiar melena. No porque ahuyentara a todo aquel con el que pretendía mantener una conversación, sino porque era incómoda. Cuando las serpientes no discutían entre ellas, la atosigaban a base de preguntas o reclamaciones de atención. Los psicólogos lo llamaban esquizofrenia, pero ella prefería considerarlo un problema capilar. Lo peor de todo era mantener la cabeza erguida, y es que aquella centena no era precisamente ligera

Medusa estaba decidida a cortar por lo sano. Y nunca mejor dicho.

Sin embargo, no fue tan fácil.

Los peluqueros se negaban a ayudarla; eran muy respetuosos con los animales y con el medio ambiente. Varios de ellos la amenazaban con denunciarla.

Entonces, se encontró con un hombre trajeado que le ofrecía millonadas por su melena. Le decía que podía darle un buen provecho traducido en un negocio de correas de relojes y carteras. Medusa se negó, ya que no se fiaba de alguien que tenía los mismos ojos que las inquilinas de su cabeza.

Por la noche, las serpientes mecieron a Medusa en una nana de lágrimas, súplicas y besos. Y ella, por primera vez, se sintió querida.

Las serpientes dejaron de pesarle a Medusa.


Mun, the Snake-haired Doll

Fotografía: Medusa, de Morween