martes, agosto 21, 2007

Una sonrisa preciosa

















Érase una vez una princesa.

No era ni bella ni elegante. Pero tenía una sonrisa preciosa.

No porque tuviera unos dientes blancos y perfectos. Ni unos labios pulposos que invitaran al beso, sino porque que era una sonrisa llena de luz.

Se cuenta que fue un regalo de un mago en el día de su nacimiento. Junto con un beso.

Era una sonrisa tan hermosa que infundía el gozo en los corazones afligidos y la bondad en los corazones oscuros de cualquiera que la mirara.

Además, tenía el poder de detener las guerras, sanar las enfermedades y guiar a los viajeros que se perdían en sus travesías.

Un día la princesa fue al bosque a jugar y se encontró con un príncipe.

Era bello y elegante. Pero no tenía sonrisa.

Ante el asombro de la muchacha, él la tomó entre sus brazos y la besó con pasión. Y huyó.

La princesa perdió la sonrisa.

Era extraño, pero por más que lo intentaba, no sabía sonreír. Y volvió a palacio, inundada por una tristeza inexplicable.

El príncipe regresó a su reino. Y todos se quedaron maravillados al ver que sonreía.

Sin embargo, no era una sonrisa preciosa. No porque tuviera unos dientes amarillentos o deformados. O unos labios secos y arrugados que repudiaran al beso, sino porque no tenía luz.

El príncipe intentó infundir el gozo en los corazones afligidos y la bondad en los corazones oscuros. Sólo con la sonrisa que robó a la princesa. Y no lo consiguió.

Intentó detener guerras, sanar enfermedades y guiar a los viajeros que se perdían en la noche. Sólo con la sonrisa que robó a la princesa. Y no lo consiguió.

Decepcionado, fue a visitar al mago del cual decían que había regalado la sonrisa a la princesa el día de su nacimiento.

El príncipe preguntó. El mago rió. El príncipe insistió. El mago aún río más. El príncipe se enojó y amenazó al mago. Y el mago continuó riendo.

El príncipe se fue con más furia de la que vino. Si el mago le concedió la magia a la princesa con un beso, ¿por qué no pudo robarla él con otro beso?

La princesa, por su parte, fue a visitar al mago también. Y al salir, tenía una sonrisa preciosa.

El mago regaló luz a la princesa con un beso. Era un beso de amor.

El príncipe robó luz a la princesa con un beso. Era un beso de avaricia.

Y el príncipe jamás podría entenderlo. Porque nunca tuvo sonrisa.



Mun, the Smiling Doll


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obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

Fotografía: Smile, de Prismes

11 recogieron sus pétalos:

Rain dijo...

Muy bonito. Me encantan los cuentos y la forma en que están escritos y contados. Invitan a reunirse frente al fuego y a imaginar cada palabra.

c.o.v. dijo...

(sabes, me canso de decirte que me gustan tus textos... voy a tener que dejar de comentar... no, eso era broma)

Muy bonito, Doll

___________________ dijo...

:O ¡Que bonito! Pero si es un cuento que podrái contar a cualquier niño pequeño, de esos con moraleja . Me ha encantado, es una preciosidad, y además esta muy bien contado, con las palabras y el estilo necesario.

Un abrazo,

Pedro.

Croc dijo...

Me gusta porque tiene mucha inocencia, como un cuento infantil, que pueden entender los niños y los adultos cada uno a su manera y entendimiento.

Manejas muy bien este registro, aunque no es de mis favoritos.

Un beso, princesa!

Franco Carlesimo dijo...

Muy linda historia, me encanta leer cuentos je tendre que pasar mas seguido.

Saludos!!!

Bufón Cósmico dijo...

Érase una vez una idea prestada. Me gusta. Aunque es hora de quitarle el polvo a los espejos. Salud.

La niña de los ojos tristes dijo...

Ultimamente hay muchos besos de avaricia verdad? Pero quizas con alguno de ellos, uno solo se pueda aprender a sonreir y aprender a besar sin avaricia ¿es una idea tan extraña?

Un besito altruista (jajaja q mal suena eso :P)

TOROSALVAJE dijo...

Tu blog es una fiesta constante, cada post me gusta mucho, de verdad que estás escribiendo muy bien.

Besos.

Polux dijo...

la primera vez que lo lei crei que era más loco de lo que lei, lo volvi a leer y era más bien cuerdo.


hahahahah

me ha gustado mucho


saludos!

K dijo...

Un beso de avaricia, en realidad, siempre besamos con avaricia cuando queremos algo, como para arrebatarle la esencia o algo así.

Pero los cuentos al fin y al cabo sólo son cuentos. Me alega ver que a pesar de las vacaciones sigues con el blog en activo. Besos y a ver si hablamos :e

Livtrase dijo...

Jo, que cuento tan bonito... y yo casi me lo pierdo. Tendre que pasarme por aqui mas a menudo ;)