viernes, enero 04, 2008

Mi confesión























Padre, yo me confieso
de que vivo en un piso con mis padres.
No es grande ni lujoso,
pero tiene una tele LCD,
DVD y cómodos sofás
(uno para las siestas).
Y en mi habitación, con buena cama,
tengo un ordenador con Internet,
DVD, pantalla plana y ratón y teclado wi-fi.

Padre, yo me confieso
de que me gusta usar maquillaje y colonia,
aunque nunca en exceso,
pero me gusta guiñarle un ojo al espejo.
También me confieso
de que tengo más de una muda diaria en el armario
y aunque no miro la marca
no me conformo sólo con la talla.

Padre, yo me confieso
de que estas Navidades he comprado regalos
y he escrito una carta a los Reyes Magos
Y, padre, le mentiría
si le dijera que no me sentiría decepcionada o extrañada
si la mañana del 6 de enero
no hubiera nada para mí.

Padre, yo me confieso
de que sé que hay niños que mueren de hambre cada día,
niños explotados en fábricas y minas
(Shhh, calla, conciencia mía, trabajamos en una ONG, recuerda).
Padre, yo me confieso
de que no soy espartana,
de que casi con lo que vivo,
incluso el ordenador desde el que escribo,
es absolutamente innecesario.
pero es un virus que ya me devoró hace tiempo
y que yo misma me negué vacunar,
tal vez por vagancia,
tal vez por comodidad.
Pero al menos, padre, puede absolverme
porque no tengo el cinismo
para acusar a mis semejantes
de consumismo.


Mun, the Consumist Doll

Fotografía: AlternHATE - Holy Greed, de Sh4vo

14 recogieron sus pétalos:

Peregrino dijo...

Es la pura realidad en la que estamos la mayoría inmersos,infectados de consumismo voluntariamente sin calibrar consecuencias, es una droga muy dura, es casi una obligación social.
Me gusta el detalle de decirle a la conciencia que se calle, con el tema de trabajar en una ONG.Supongo que depende de cuál, pero ciertamente no suele ser suficiente el trabajo de ésta gente.
En cuanto a plantearlo como una confesión hacia un cura,es un mundo lleno de hipocresía y de oscuridad fruto de tanta represión y ansia de poder desde hace muchos siglos,por lo que son ellos los que deben reconocer primero sus defectos como institución para luego abordar los del resto del pueblo y si acaso acusarlos de consumistas; aunque seguramente lo único que quieran es aumentar sus ingresos.
El mundo es complicado, todos estamos metidos en el ajo desde que nacemos, y aunque no se trate de algo tan infantil como compararse los unos con los otros, sí es cierto que el que está despierto en la realidad puede optar a un compromiso con eso tan relativo a lo que llamamos justicia, simplemente porque tal vez le haga feliz.
Un texto dulce y sencillo Mun, me cuesta verle las espinas a la rosa salvo quizás en el final, que sin embargo no es amargo sino sincero.

TOROSALVAJE dijo...

PLOFFFFFFFFFFFFF!!!!!!!!!!

Eso ha sido el bacatazo que me he dado en el suelo.

Nada más ni nada menos.

Jo.

Besos.

Klover dijo...

Quien este libre de pecado...

Me temo que hay demasiadas piedras.

Un besote Mun

Día de reyes...no hay peor día para que estos pensamientos bombardeen...

cov dijo...

A nadie le amarga un dulce, pero lo que no es nada sano es pegarse un atracón diario de guarrería...

O como decía mi abuelo: "oiga, que yo soy rojo, pero no tonto, eh"

SI yo te pudiera contar dónde trabajo, podrías comprender porqué me pone ENFERMA el consumismo salvaje y obsceno.

Pero no me apetece dar datos personales, que luego nunca se sabe cuanto tiempo se quedan por ahí dando vueltas.

Consumir consumimos todos, pero hay consumos y consumos.

Por ejemplo: consumir una copa de vino al día durante la comida es buenísimo para el corazón. Consumir una botella de vino durante cada comida ya huele a alcoholismo.

Hay una diferencia entre el verde y el verde oscuro.

Saludos (anticonsumistas ;-) ), espero que hayas tenido muchos regalos hoy :-)

Tormenta dijo...

extraordinario cielo!
la idea y la estructura son muy originales.
casi me has hecho que me averguence, pero solo casi, hasta que he leído las últimas líneas, y en ese sentido también me he absuelto :)
te echo mucho de menos princesa (mucho, mucho) mil besos.

______________ dijo...

Precioso Mun. Pura poesía social. Me ha encantado. Crítica, queja y realidad.

Creo que te mereces toda la absolución y que esta poesía hace más daño al consumismo que cualquier mitin.

Un abrazo,

Pedro.

La niña de los ojos tristes dijo...

Esta sociedad tiene sus cosas buenas y sus cosas malas q se le va a hacer...

Treiral_ dijo...

Aaaaah, viva el consumismo *O*
Paz y tranquilidad el saber que despues de las clases tienes una tele de plasma y un dvd con un ekipo de musica 5.1 para relajarte escuchando algún concierto de Wagner.
No es mi caso pero me encantaria

Loth dijo...

Increíble lección nos has dado, sis. Sólo puedo decir que me hubiera encantado escribir este poema.

Carlos dijo...

Si el mundo en lugar del día de...centrus comercialitis dixit, estableciera el día de la confesión otro gallo cantaría al alba, o bueno igual tambien se confesaría de no apoyar la rebelión en la granja. Pero una cosa si sé, y es que tengo que confesarme y por supuesto dejar de culpar al mundo y empezar a mejorar para mejorarlo.
Hermosa entrada, preciosa de veras.
Un abrazo enorme!!

Ailën dijo...

=_=


Para arreglar el día.

Y me has hecho dudar de si estoy absuelta o no.

Pero genial.

Un beso!

Ana arándanos dijo...

Muchas gracias por tus comentarios y tus consejos, querida Mun.

Por cierto, esta poesía me ha llegado. Me parece muy, muy buena. Es el espíritu de un montón de gente, me incluyo. Creo que lo has captado perfectamente así que no tengo mucho más que añadir. Creo que es uno de tus textos que más me han gustado.

Un abrazo!!

Croc dijo...

Lo que muchos pensamos y no nos atrevemos a decir, tú lo has expresado perfectamente :)

No me ha gustado mucho la referencia religiosa a la confesión, ya que uno se puede confesar perfectamente ante su propia moral y ética. Por otro lado me han encantado las rimas en ciertas partes, siendo verdades como cuchillos danzando ante una dulce música.

Un besazo, preciosa!

Darthz dijo...

Todos somos esclavos de eso, del entorno en que vivimos, digo. Nos adaptamos al medio que nos rodea, y eso. No sé, en realidad es hermoso. Lo material tiene muy mala prensa, precisamente en la época más materialista que tal vez parió al mundo. Pero es un efecto real de hacia hemos conducido nuestras necesidades, nuestros caprichos, nuestros deseos. Nos contagiamos de lo que nos rodea. Mientras lo aprovechemos bien, bienvenido sea. Y mientras uno se lo pueda permitir, hostias. Al fin y al cabo, mañana estaremos muertos. Viva y deja vivir. Qué jipi me salió todo. Salud y amor, paz y folleteo.