
que moría con el “OFF” de mi reproductor,
y que se escondía detrás de la pantalla
cuando encendían las luces.
Nunca me dijiste que la robabas tú
y la esparcías con disimulo bajo la almohada
para que me envolviera la cabeza
y escribir cada día unas líneas
en nuestro cuento de hadas.
Mun, the Haunted Doll
Fotografía: Magic, de Stardixa