
–Buenas, quería un sombrero de ala ancha que he visto en el escaparate...
–¿Un sombrero? ¿Y para qué?
–Perdone… Esto es una tienda de sombreros… Es normal que entre y pida uno para mí, ¿no?
–Los sombreros esconden los rostros, sobre todo los de ala ancha.
–¿Y a mí qué?
–¿Por qué quiere esconder su rostro?
–¿A usted qué le importa?
–Lo siento, señorita, pero no puedo venderle ningún sombrero. Tiene usted unos ojos demasiado bellos para esconderlos.
–¡Pero qué dice!
–Tal vez le debería vender un gorro…
–¿¿Un gorro?? ¡Yo quiero un sombrero!
–Bueno… Tampoco es buena idea venderle un gorro. Los gorros esconden las cabezas, y usted tiene un pelo demasiado hermoso para esconderlo…
–¡Anda! ¡Váyase a la mierda!
Mun, the Hatless Doll
Al hilo del certamen de microrrelatos convocado por Ana Arándanos

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Imagen: Girl with hat, de Foxygamergirl