La penitencia duraba sólo unos momentos al día; el resto de la jornada los presos hacían su vida cotidiana. Sin embargo, sentían en su conciencia las heridas que les provocaba aquella cárcel de cristal. Era como un eco de trasfondo, que repetía el siguiente mantra: “nunca serás lo bastante bueno, nunca serás lo bastante inteligente, nunca serás lo bastante guapo”.
Era una manera revolucionaria de condenar a la población siglo XXI. Jamás se podría huir de esa cárcel. Los contemporáneos la llamaban “espejo”.
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Mun, the Damned Doll
Al hilo de los Microrrelatos convocados por Ana Arándanos
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Imagen de Victoria Francés
7 recogieron sus pétalos:
Interesante concepto de cárcel y de condena...
Buena suerte en el concurso de microrelatos. ;)
Un beso, encanto!
Lo jodido del siglo XXI es que han conseguido meternos esos espejos dentro de cada uno de nosotros. Pero todavía siguen existiendo las telas para cubrirlos :K!
Un beso!
Ufffffffffffffffffff
Me encanta.
Condenados Besos!
Komo
Buena suerte en el concurso :)
Lo mejor... la imágen! ( es broma )
Muy buen relato :D
Salu2
Besos, Doll ;-)
oooh... magnífica reflexión preciosa :)
desde mi punto de vista nuestros espejos deberían ser los ojos de aquellos que nos aman.
Estupendo microrrelato.
un besito.
Uhmm... ¿has leído Eric, de Terry Pratchett? Te lo recomiendo, para que leas sobre el auténtico infierno...
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