
Porque lo encontré en tu blog y tenía curiosidad.
Porque tú me acabaste de convencer, porque sabías que me sería útil.
Porque me gusta cómo me revuelves el pelo cuando estás contento.
Porque sabía que no era la única del gremio que en realidad quiere ser escritora.
Porque eres pura filosofía. Y te pareces a Alex De Large, digas lo que digas.
Porque te reconocería aunque fueras de blanco, con gorra y gafas-máscara de sol.
Porque yo también pienso que nos parecemos mucho. Y eso, para mí, es un honor.
Porque en cada encuentro contigo siento la emoción de verte por primera vez.
Porque eres capaz de desencajarme la mandíbula a risas.
Porque me hizo mucha ilusión que vinieras. Yo también tenía muchas ganas de verte.
Porque no esperaba que tuviéramos amigas en común.
Porque he crecido mucho a nivel literario gracias a ti.
Porque me hiciste ver que las alas las llevamos ocultas para camuflarnos entre los humanos.
Porque tienes una voz preciosa y nunca me cansaré de decirlo, aunque no te lo creas.
Porque es una cosa más que me gusta compartir contigo. Y porque así me acompañas a casi todas las quedadas.
Porque fue toda una sorpresa encontrarte por la calle de casualidad aquella Navidad.
Porque me gustó ir a visitarte a casa con tu gripe. Y porque no me importaría hacer un tour por España contigo en coche.
Porque me gustó mucho tu recibimiento. Porque no me lo esperaba.
Porque soy una bruja y lo sabes.
Porque tus buenas lunas son mejores que el cazador de sueños más potente.
Porque me descubriste.
Porque eres una montaña rusa emocional.
Porque no es verdad que sea la más cabal, pero que tú me consideres así me anima a serlo.
Porque sé que tu solidaridad es sincera como tu corazón.
Porque no tenemos bastantes momentos juntas, así tenemos más.
Porque guardo esa placa, y cuando la veo me acuerdo de ti. Y me la pondré cuando te vea.
Porque recuerdas todo lo que te cuento, aunque hablemos poco.
Y porque no sólo iba a conocer escritores, sino personas.
Mun, la Muñeca
Cuentacuentos