martes, septiembre 11, 2007

1.502 defectos














Tengo 1.502 defectos.

Lo siento, vienen con el pack. Tal vez debería llevar una advertencia en la camiseta.

Así la decisión sería más sencilla:
Quien me quiera a su lado, puede quedarse.
Quien me quiera lejos, que ni se moleste en entrar.

Tengo 1.502 defectos. Por eso no enumero los vuestros. Porque uno de los míos es la humildad.


Mun, the Faulty Doll

Fotografía: Cuando nada vale nada ya, de A-sphyxia. Porque se lo prometí.

jueves, septiembre 06, 2007

Sábanas lavadas












Las sábanas lavadas
no pierden la memoria;
guardan en sus tejidos
los amores furtivos
de los que fueron testigos.

Las sábanas lavadas
sonríen embozadas.
Y si vuelvo a dormir en ellas
llegará a mi piel la marea
del secreto de tu cuerpo
(tu cuerpo de pecado),
y tendré un sueño enamorado
en el que la distancia
es sólo una pesadilla
sin sustancia.


Mun, Your Doll

Fotografía: Sheets in Wind, de RudiP

domingo, septiembre 02, 2007

Psique















La belleza era su mayor bendición, pero también su maldición. Su condena consistía en oír a cada momento lo hermosa que era. En su casa, en el metro, en clase, en el trabajo, por la calle o incluso en las tiendas cuando iba a comprar algo.

"¡Qué guapa eres!".

Ése era el mantra al que sus oídos estaban ligados, acompañado de miles de matices, que iban desde los ojos más maravillados hasta la sonrisa más lasciva, pasando por manos rebosando billetes.

Le era imposible hacer amistades; las mujeres la envidiaban demasiado y los hombres no tenían más intención que la de acostarse con ella. Por esto último, le era imposible también tener pareja.

Por su don, era famosa en toda la región. Sin embargo, nadie conocía su nombre ni su edad. Ni sus gustos ni aficiones. Ni sus ideas y opiniones. Ni sus deseos ni ambiciones personales. Sólo conocían su piel inmaculada, sus cabellos de sirena, sus ojos dulces y profundos, sus labios de cereza, su figura curvilínea y su perfecto rostro, que parecía esculpido a martillo y cincel.

Si hubieran podido, la hubieran expuesto en un museo.

Ella no era una mujer. Ni siquiera una persona. Sólo era una obra de arte a admirar.

Y un día, decidió acabar con ello.
-Quiero operarme -el tono gélido de su voz no casaba con la dulzura de su timbre.
El cirujano consideró aquel deseo incomprensible.
-¿Aumento de pecho?
-No. Quiero que me lo extirpe.
-¡Pero eso es una salvajada!
-Lo sé. Quiero una intervención quirúrgica completa.
-P-pero...
-Me da igual lo que me diga. Quiero que me extirpe los pechos, que me inyecte grasa en las caderas y en la cintura, que me baje los pómulos, me ensanche la nariz, me afine los labios y me inserte grasa también en los párpados inferiores.
-¡Pero eso es una aberración!
-Usted mismo. Si no me opera, me buscaré a otro o me lo haré yo misma.

Al cabo de un mes fue la intervención. Ella asistió con el cabello quemado, sin cejas y con las pestañas recortadas. El cirujano, tragando saliva, le preguntó si estaba segura de lo que iba a hacer. Ella, firme, respondió que sí.

Durante el transcurso de la operación el cirujano se sintió como si estuviera apuñalando un cuadro de Velázquez.

Al terminar, se sintió como un vándalo o un asesino a sueldo.

Al recuperarse de la anestesia, ella se sintió feliz. Por fin la gente vería en ella una persona y no una diosa. Salió a la calle, ilusionada con su nueva vida. Su rostro desfigurado resplandecía más que cuando era perfecto.

Pero nadie lo apreció.

Los "qué guapa eres" se convertían en gritos de horror cuando ella aparecía en el campo visual de los que fueron sus admiradores. Y cada grito apuñalaba su ilusión de ser una persona en lugar de un objeto de admiración. Se condenó a oír a cada momento lo fea que era. En su casa, en el metro, en clase, en el trabajo, por la calle o incluso en las tiendas cuando iba a comprar algo.

"¡Largo de aquí, monstruo!"

Ése era el mantra al que sus oídos estaban ligados, acompañado de miles de matices, que iban desde los ojos horrorizados hasta la risa más burlona, pasando por manos rebosando piedras.

Finalmente, decidió hacerles caso. Y huyó. Corría y corría durante días y noches interminables, buscando un lugar donde sólo oyera el silencio. No había tregua para descansar ni comer ni dormir. Sólo corría. Su cuerpo maltrecho se deshacía en sudor, hasta que no quedó nada de ella.

Sólo una mariposa ocupaba su lugar.


Mun, la Duendecilla Cuentacuentos

Fotografía: You are beautiful, de Trustxxme

domingo, agosto 26, 2007

El viajero












El hombre de negro huía por el desierto y una legión de saharianos iba en pos de él, acusándolo de espía y amenazándolo de muerte.

Sin embargo, no era ningún espía. Tan sólo era un hombre que cruzaba el desierto. Sin caballo, sin jeep. Tan sólo con el ímpetu de su espíritu, que otorgaba a su cuerpo la energía de mil guepardos.

Los amplios ropajes sólo permitían ver los ojos del hombre, que lo detalaban como europeo. Eran unos ojos gatunos y profundos, de color marrón verdoso, enmarcados por unas pestañas largas y arqueadas. Molestas para él, porque chocaban con los cristales de sus gafas.

Nadie supo por qué atravesaba el desierto.

Cuando llegó al puerto, nadie supo por qué quería cruzar el océano. Las autoridades intentaron impedírselo, primero con palabras, luego con la fuerza. No obstante, el hombre se zafó de toda resistencia, dejó caer sus ropajes en el muelle y se lanzó al mar.

Al principio, los gritos de terror inundaron el puerto, pero se tornaron en gritos de sorpresa cuando vieron al hombre surcar las olas con la destreza de un tritón.

Los gritos de sorpresa se repitieron en la orilla opuesta, cuando lo vieron cubierto de algas y empapado de agua salada hasta el alma. Intentaron detenerle para interrogarle, pero una vez más, se zafó de todos los obstáculos.

Cruzó la ciudad, ante la estupefacción de todos al comprobar que tenía la misma energía que el primer día de su largo viaje.

Cuando llegó a casa, ella se arrojó a sus brazos, con los ojos rebosando lágrimas, con toda la pasión que había acumulado en todo el tiempo que estuvieron separados.
-¿¿¿Dónde has estado???
-¿Recuerdas cuando te dije que por ti atravesaría desiertos y cruzaría océanos? Pues lo he hecho, por si seguías pensando que soy un exagerado.


Mun, la Duendecilla Cuentacuentos.

Fotografía: A journey to a new life, de Fatallook

viernes, agosto 24, 2007

El hombre del espejo II


Esta es una historia conjunta con La Niña de los Ojos Tristes. A ella le debo la idea y el argumento de este relato, que ella empezó. Así que antes de leer la segunda parte, debéis leer la primera
.


Morir aplastado por un espejo es un accidente ridículo. Y un accidente ridículo se convierte en una anécdota del noticiario. Una anécdota que inspira las bromas más macabras.

Pero cuando ya hay dos casos de personas aplastadas por un espejo, el accidente ridículo deja de serlo y pasa a ser un hecho misterioso. Y los hechos misteriosos pasan a ser trabajo de Jill.

Jill era una agente de policía que se había granjeado su notoriedad en el cuerpo a base de resolver casos paranormales con total éxito. Toda una experta en desmantelar leyendas urbanas y supersticiones. El caso del espejo asesino despertó un creciente temor en los ciudadanos, y Jill consideró que era hora de actuar.

Lady Esmeralda y Steve Chariot. "Dos polos opuestos", pensó la policía mientras sostenía entre las manos los informes de las dos víctimas. Una dama de la nobleza admirada y respetada en su época, y un sastre fracasado cuyo nombre saltó a la fama por primera vez en el día de su muerte.

Lady Esmeralda y Steve Chariot. Dos personas muy diferentes, pero con algo en común, según las investigaciones de Jill: compraron a su verdugo en la misma tienda. Y dicha tienda sería el lugar donde continuaría investigando los accidentes.


A través de la ventana de su taller, el artesano vio a una joven dirigirse a la puerta. Tirabuzones pelirrojos naturales, Ojos castaños almendrados y una figura bien proporcionada. Tal y como él retrataba a su "mujer ideal".

Antes de salir del taller, el artesano se atusó la barba y el cabello, y ensayó su mejor sonrisa.


Mun, the Mysterious Doll

Continuará en Beautiful Anger


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obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

Dibujo: Jill Valentine, de RPGSTYLE

martes, agosto 21, 2007

Una sonrisa preciosa

















Érase una vez una princesa.

No era ni bella ni elegante. Pero tenía una sonrisa preciosa.

No porque tuviera unos dientes blancos y perfectos. Ni unos labios pulposos que invitaran al beso, sino porque que era una sonrisa llena de luz.

Se cuenta que fue un regalo de un mago en el día de su nacimiento. Junto con un beso.

Era una sonrisa tan hermosa que infundía el gozo en los corazones afligidos y la bondad en los corazones oscuros de cualquiera que la mirara.

Además, tenía el poder de detener las guerras, sanar las enfermedades y guiar a los viajeros que se perdían en sus travesías.

Un día la princesa fue al bosque a jugar y se encontró con un príncipe.

Era bello y elegante. Pero no tenía sonrisa.

Ante el asombro de la muchacha, él la tomó entre sus brazos y la besó con pasión. Y huyó.

La princesa perdió la sonrisa.

Era extraño, pero por más que lo intentaba, no sabía sonreír. Y volvió a palacio, inundada por una tristeza inexplicable.

El príncipe regresó a su reino. Y todos se quedaron maravillados al ver que sonreía.

Sin embargo, no era una sonrisa preciosa. No porque tuviera unos dientes amarillentos o deformados. O unos labios secos y arrugados que repudiaran al beso, sino porque no tenía luz.

El príncipe intentó infundir el gozo en los corazones afligidos y la bondad en los corazones oscuros. Sólo con la sonrisa que robó a la princesa. Y no lo consiguió.

Intentó detener guerras, sanar enfermedades y guiar a los viajeros que se perdían en la noche. Sólo con la sonrisa que robó a la princesa. Y no lo consiguió.

Decepcionado, fue a visitar al mago del cual decían que había regalado la sonrisa a la princesa el día de su nacimiento.

El príncipe preguntó. El mago rió. El príncipe insistió. El mago aún río más. El príncipe se enojó y amenazó al mago. Y el mago continuó riendo.

El príncipe se fue con más furia de la que vino. Si el mago le concedió la magia a la princesa con un beso, ¿por qué no pudo robarla él con otro beso?

La princesa, por su parte, fue a visitar al mago también. Y al salir, tenía una sonrisa preciosa.

El mago regaló luz a la princesa con un beso. Era un beso de amor.

El príncipe robó luz a la princesa con un beso. Era un beso de avaricia.

Y el príncipe jamás podría entenderlo. Porque nunca tuvo sonrisa.



Mun, the Smiling Doll


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obra está bajo una
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Fotografía: Smile, de Prismes

martes, agosto 14, 2007

Musa


Nada más despertar, se gira y la descubre a su lado. La había estado buscando durante semanas, con la desesperación de quien busca un anillo que, de repente, le ha desaparecido del dedo. No fue fácil localizarla en el caos de su casa, reflejo del orden anárquico de su interior.

La ve a su lado, echada entre las páginas del cuaderno que dejó caer sobre el colchón antes de rendirse al sueño. Le resulta tan pequeña y delicada que no entiende cómo puede soportar el peso de sus grandes alas de mariposa. Y mucho menos, cómo puede levantarlas y volar. Tal vez por eso ella intenta recuperar el aire, sobre el cuaderno de páginas vírgenes. Inhala tales cantidades de aire que él teme que su diminuto cuerpo no las soporte. Su hermoso rostro, petrificado en una mueca grotesca, adquiere la tonalidad del mármol añejo.
-¡Musa! ¿Estás bien?
Su tos extasiada es la única respuesta. Se convulsiona como un pez sacado del agua. Con el índice, él le presiona el pecho a cortos intervalos, en los cuales ella expulsa todo el agua que oprime sus pequeños pulmones. Luego, la toma entre las manos, con la delicadeza que merece ser tratado un ser como ella.
-¿Estás bien? -repite con preocupación desesperada.
-Un poco mejor... Es que he volado mucho, ¿sabes? He estado buscando lugares, personas e historias de las que alimentarme y no he encontrado nada. He estado en otros países, en bibliotecas, cines... sólo para buscar alguna idea que contarte y nada...
-Musa...
-Luego me fui al mar, donde muchos dicen que me encuentran, y quise impregnarme de él, pero sólo conseguí ahogarme...
-Musa... Mi Musa, estás calada...
-Siento haberme ido así, sin decirte nada...
-No pasa nada. Otras veces te has ido a recuperar energías y has vuelto llena de fuerza. No pasa nada, Musa...
-Tengo frío...
-Lo sé, pequeña, ven aquí...
A falta de no poder abrazarla como abrazaría a un amigo humano, la lleva con suavidad al pecho, mientras le acaricia la cabeza y las alas. Entonces nota como, poco a poco, va desapareciendo a través de la camiseta del pijama y del pecho, hasta sentir un peso en el corazón. Una cálida sensación de armonía nace de éste y se extiende por las venas del joven.
-A partir de ahora viviré aquí -anuncia Musa-, ¿me puedo alimentar de tus sentimientos?

Y él acepta llevarla siempre consigo. Entonces, rebosante de ilusión y energía, toma el cuaderno, se sienta ante el escritorio y deja fluir un bello poema a través del bolígrafo. Tal vez, el mejor poema que ha escrito nunca.


Mun, la Duendecilla Cuentacuentos

Dedicado a Klover, que ha estado buscando mi cuento por tierra, mar y aire, y a una persona muy especial, para sus bajones de inspiración.


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Imagen: BlueOne, de Millaa

jueves, agosto 09, 2007

La frase más difícil del mundo












-No sé pronunciarlo. Lo he intentando ya varias veces y no me sale.
-Tú puedes, conoces el idioma bastante bien para poderlo decir.
-No... Se me traban las letras.
-Si no lo intentas, nunca sabrás si puedes.
-Es que...
-Es que qué.
-¡Es muy díficil! ¡Hay que coordinar varios sonidos a la vez!
-Y más cosas, pero puedes hacerlo, no es muy complicado.
-Pero...
-¿Es que no te apetece decirlo?
-Si ganas tengo, de verdad que quiero decirlo; siento lo que dice; es la frase que más veces he querido decir, pero me cuesta...
-Las ganas y el querer decirlo de verdad ya son un buen motor para pronunciarlo como se debe. Ahora sólo te falta el valor.
-T...
-¿Sí?
-Te...
-¡Vamos! ¡Ya casi te sale!
-¡Te quiero!
-¡Muy bien!


Mun, the Doll Who Could Say "I love you"


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Fotografía: Hard to say "I love you", de Endrju100

lunes, agosto 06, 2007

Perséfone entre los muertos














Dime por qué
cuando de ti me alejo
me siento una Perséfone
entre los muertos.

Si a tu lado,
mi Hades,
no existe el Infierno,
al que regreso
con tu ausencia,
mientras que en mi Tierra
todo es invierno.


Mun, Hades's Doll


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Fotografía: Persephone returns, de Abstractsilence

domingo, julio 29, 2007

Sólo yo













No necesito nicks horteradornados con nuestros nombres y un contador de meses.
(Frases prefabricadas. Palabras de plástico).

Ni usar nuestra cama de trofeo ante mis amigos.
(Tu piel es mi secreto)

Ni el regalo más caro del centro comercial de moda.

Ni San Valentín, ni Sant Jordi, ni Navidad.
(Dictados para borregos)

Sólo mis pupilas dilatadas.
Mis caricias emocionadas.
Mis abrazos de peluche.
Mis susurros erizados.

Vale la pena devorar el mundo a zancadas.
Por ti.



Mun, Your Doll


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Fotografía: Te quiero, amor mío de Wilhelmine

viernes, julio 27, 2007

Las maravillas de Google


















Inspirada en Croc y en Telemarkado, yo también me decido a comentar las extrañas búsquedas con las que varios internautas han entrado en mi blog. Debo confesarlo, me apunté a Ecoestadística sólo para partirme con lo que le pide la gente a San Google y que, inexplicablemente, le trae aquí, porque hay cosas que no tienen desperdicio:

-pensamientos de dios: "estos estúpidos humanos, mira que intentar leerme la mente a través de un simple ordenador, jujuju"

-tu dices que me quieres: otra cosa es que de verdad me quieras.

-porque me dices que me quieres: que si no, no te creería.

-que es estar enamorado solo: Yo me enamoré solita. Sin que nadie me ayudara.

-llamame si es que tu piel me reclama: Y es que tu piel me tiene que echar en cara muchas cosas. Ella y yo tenemos un asunto pendiente.

-la mas bella: Gracias. Mi padre y mi novio me lo dicen cada día.

-vejiga a punto: a punto de caramelo.

-camara oculta puerta abierta gay desnudo chico hombre: Vamos a ver, chaval, a ver si nos aclaramos. Si el chico (u el hombre, cuidado con lo que escoges, que últimamente estamos muy finos con la pedofilia) gay (¿bisexual no te sirve, seguro?) que buscas te deja la puerta abierta para que le mires desnudo, ¿qué necesidad tienes de instalar una cámara oculta?

-cuanto daño me has hecho: Hombre, ya sé que no escribo de fábula, pero no creo que sea para tanto.

-el no me dice que me quiere: ¡Bueno, cada uno tiene su manera de expresar los sentimientos, oye!

-secretos por el culo: Puedes contárselos, mientras el culo en sí no te responda...

-hilo rosa en el culo: Tranquilo, es una reseña, para que no te confundan con otro.

-ícaro fotos y dibujos: ¿Y una conversación por webcam no te vale?

-los tres gritos del diablo: El primero lo dio cuando Chuck Norris le metió un paraguas por el culo, el segundo cuando lo abrió, y el tercero, cuando lo intentó sacar.

-dices que me quieres se que no puede ser: Y dale, qué pesadito estás. Con que si no te digo que te quiero, con que si me crees porque te lo digo, y cuando te lo digo no me acabas de creer...

-que bello es estar enamorada y como se sabe pensamientos: Tengo entendido que te has de hacer un análisis. Si da positivo, es que estás infectada.

-si me quieres porque no me lo dices: Ea, tú y tu drama personal con que si te quiero o no te quiero, pero no te lo digo. ¡PUES NO, PESAO, NO TE QUIERO! ¿Ea, estás más contento así?

-tengo la piel fria: es lo que tiene si la has metido en la nevera.

-secretos para poder conseguir un aumento de sueldo: El único secreto es tragar. Sí, tiene doble sentido.

-he sentido un flechazo: ¿Y duele?

-si pero no que no que no tu dices que me quieres pero no que no que no: Niño. Tranquilo. Respira. Tómate un vaso de agua. Da un paseo. Cuando vuelvas, te olvidarás del tema.

-buscaba un tesoro y lo encontro en la cocina: y al pirata LeChuck en delantal, ¿a que sí?

-como me pinto para ser mas bella: Rica, aunque la mona se pinte de seda...

-estilo emo en libretas: libretas que se arrancan las hojas solas.

-sujetador piel de angel: ¿Eres consciente de cuántos ángeles han tenido que morir para que no vayas con el pechugamen suelto?

-conta tus secretos: Ché, y a ti el primero, boludo.

-pensamientos en el inicio de la amistad: El más común es si la amistad acabará en algo más.

-secretos de miradas emo: Déjate crecer el flequillo hasta taparte el ojo izquierdo. No hay más secreto.

-vale la pena ver al primer amor: ¿Para qué? ¿Para comprobar si sigue estando tan bueno como en Primaria? ¿Para después preguntarte a ti mism@ qué viste en él/ella? ¿Para ver si después de los años puedes "rascar algo"?

-canto monotono y sin gracia sinonimos: ¿Cualquier canción de reaggeton te sirve? Son todas monorritmo y con menos gracia que un retrato robot de Mazinger Z...

-ya no me pongo mi camisa nueva para recibirte: Normal. Te dije que era una horterada.

-no me mires a los ojos porque no te lo mereces: Tienes razón. No merezco contemplar algo tan horrendo.

-pensamientos cuando alguien te desprecia: ¿De verdad quieres saberlo? Lo tuyo es masoquismo.

-cuentos para leer sin rimel: Es que los hay que te hacen llorar, y claro, el rimel se corre y te enguarra el teclado.

-ritual con fotos y cigarrillos y quija: Que te dejas la maría.

-te dejo la puerta abierta por si una noche quieres volver: Déjame en el recibidor también la tele, la Play y el vídeo, que era lo único que se me olvidó robarte la última vez.

-como puedo ser la niña mas bella: ¡Oye, que yo sólo escribo, no hago milagros!

-atraer ah la persona amada secretos: Con esa ortografía de Hoygan, seguro que no pasas desapercibid@ para esa persona.

-secretos para enloquecer un hombre en la cama y te desee en tu ausencia: Escóndele el mando de la TV.

-peinados emo para disimular entradas: Me temo, chico, que como no te hagas un implante o te pongas peluca... La vida es una mierda, ¿verdad?

-secretos para desaparecer una herida de amor: El Betadine suele servir, aunque a veces con una tirita ya vale.

-fotolog sin dar un palo al agua: Fácil. Pídele a otro que te lo haga.

-invente anoche una voz...: Y desde entonces me llaman Manolo.

-cuales son los secretos del alcoholismo: Pásate esta noche por la reunión y te los cuento.

-sacar un sucubo de una casa: ¡Sucubito, a la puta calle!

-gente que dijo aver visto a el diablo: Yo me lo he encontrado hace un rato en un cyber, buscando en Google sobre los pensamientos de Dios, sobre si lo quiero pero no se lo digo y no me cree, y cosillas similares...

Que conste que he respetado la ortografía original. Que conste que me he guardado muchas en la manga, pero no quería aburriros demasiado. Y que conste que el autor de la viñeta es Mauro Entrialgo.

Besos a todos, cuando le haga el boca a boca a mi musa, volveré.
Mun Light Doll

domingo, julio 22, 2007

Death Note














Le temblaban las manos cuando tuvo que elegir. Decidir el heredero de un Cuaderno de Muerte no era nada fácil, y aquella deliberación le costó varias noches en vela. Noches que se traducían en unas ojeras cada vez más profundas, que otorgaban a su mirada un aspecto más lánguido. Los auténticos ojos de un shinigami.

Hydeo estaba cansado de su empleo. Se había dado cuenta de que éste le había absorbido tanto que su vida se resumía en una frase: matar humanos para alargar el lapso de vida. Una espiral que había comenzado a asfixiarle.

Pero, ¿qué haría con el Cuaderno de Muerte, su instrumento de trabajo?

La solución más lógica era regalarlo a otro shinigami, pero se negó rotundamente a ello. Si se la entregaba a otro, éste le cuestionaría su profesionalidad, lo denunciaría ante el Rey y la ejecución sería el único desenlace posible.

Sin embargo, podía “perder” la libreta en el mundo humano.

Lo único difícil era escoger al humano merecedor de semejante objeto. Hydeo era consciente de lo golosa que podía llegar a esa libreta, y si caía en manos de alguien poco responsable, la Tierra se sumiría en el caos.

Sobrevoló el planeta azul, escudado en su invisibilidad. Mientras sus ojos indagaban en las almas de los humanos, recordó por qué los detestaba: todos estaban obsesionados con el éxito, tanto en el ámbito profesional como sexual. Un éxito que no concebía a más participantes que a uno mismo.

Si alguno de ellos obtenía el Cuaderno de Muerte, lo usaría para exterminar a las personas molestas de su vida. Matanzas que generarían más matanzas. Y Hydeo no quería eso.

Pero, ¿para qué sirve un Cuaderno de la Muerte si no es para matar? Lo que él no hiciera, lo haría otro, y éste después se convertiría en un shinigami. Y ya había demasiados. Tenía que encontrar a un humano que buscara alguna alternativa para la libreta.

Tras un largo viaje sin encontrar a un digno poseedor, se sentó entre las ramas de un árbol. Desde allí podía contemplar la belleza de un bosque extenso, perfumado de eucalipto y serenidad. Se preguntó por qué la Sociedad de Almas no era así.

Entonces atisbó, justo sentada al pie del árbol, una muchacha con una libreta muy diferente al Cuaderno de Muerte. Hydeo bajó del árbol con sigilo y se situó al lado de la chica para observarla: sonreía con placidez y sus profundos ojos estaban concentrados en su propio corazón, procurando extraer todos sus sentimientos, para moldearlos en palabras sobre el papel. Inspiraba una paz bucólica que causó el embelesamiento del shinigami.

El shinigami acercó el Cuaderno hacia la muchacha, hasta tocarle el brazo. Sólo de esta manera, la chica le vería. Cuando se percató de Hydeo, dio un respingo. Sorprendentemente, no salió corriendo.
-Ah, pensaba que estaba sola.
-¿No me tienes miedo? –preguntó Hydeo, desconcertado.
-No. Sólo eres un shinigami. Y no vienes a traerme la muerte. Si vinieras a llevarte mi alma, no te habrías dejado ver.
-No vengo a por ningún alma. Sólo quería ver de cerca el mundo humano.
La chica sonrió con dulzura y continuó escribiendo. Tenía una letra pequeña y pulcra, forjada con el mismo cariño con el que la muchacha exprimía sus emociones.
-¿Te importa que me quede mientras observo lo que haces?
-En absoluto. Había venido a este lugar porque necesitaba estar conmigo misma, poder mirar dentro de mí y expresar lo que siento.
-¿Por qué por escrito? ¿Lo va a leer alguien?
La joven miró al infinto con cierto anhelo melancólico.
-Ojalá…
-¿Puedo leerlo yo?
Ahora la desconcertada era la muchacha.
-Pensaba que los shinigamis sólo veníais a recolectar almas…
-Sólo a veces. He venido a estudiar a los humanos. Y creo que leyéndote será una manera interesante de estudiar tus sentimientos.
Aquellos profundos ojos le estudiaron a él, mientras le sonreían. Entonces la chica se percató del Cuaderno.
-¿Tú también escribes? –preguntó, señalándolo.
-Bueno… Esto es mi instrumento de trabajo, pero vaya…
-Hagamos una cosa. Tú lees mi libreta y yo la tuya.
Antes de que Hydeo pudiera protestar, la chica le sustituyó el Cuaderno de Muerte por su libreta. El shinigami empezó a leer. En aquella libreta había escritos varios cuentos de fantasía y terror, todos inacabados, con muchos tachones. Cuando exploró el alma de la muchacha, vio en ella un tumulto de ideas y emociones que no encontraban salida. Fluían por las venas de la chica, desesperadas por convertirse en las palabras más precisas que les describieran, por tener una fotografía en forma de cuartilla.

La chica, extrañada, hurgaba por el Cuaderno. Nombres y nombres, todos acompañados de una causa de muerte. Miles de humanos sentenciados al capricho del shinigami.
-Es mi trabajo. Lo siento.
-¿¿Los matas con esta liberta??
-Así es como lo hacemos, si queremos vivir.
-Pero una libreta es algo demasiado hermoso como para utilizarlo de instrumento de muerte.
Hydeo la escrutó con interés.
-Si te diera esta libreta, ¿para qué la usarías?
-Para ensayar en ella mis escritos. A la que te acabo de dejar le quedan pocas páginas.
-¿Hacemos un trato?

Con aquel intercambio, Hydeo permaneció unido a la chica para siempre, en calidad de ángel de la guarda. Ella escribía historias para su protector en un Cuaderno de Muerte que había sido relegado de su función original. El shinigami, que aumentaba su lapso de vida con las historias que la muchacha escribía, comprendió que la vida de un dios de la muerte podía mantenerse con otros métodos alternativos a la muerte de los demás.


Mun, la Duendecilla Cuentacuentos

Fotografía: Mi Death Note, de Mun Light Doll

Dedicado a todos los fans de Death Note, la serie que ha inspirado este relato.


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lunes, julio 16, 2007

14 de julio de 1984














A todos los que os acordasteis: gracias.

A los que me hicisteis pasar un día inolvidable: gracias.

Os merecéis un trozo de pastel.

Besos de limón,

Mun Light Doll

sábado, julio 14, 2007

Veintitrés


















En el eco de veintitrés velas,
me sonríe con la luz más tierna
tu mirada de un sinfín de estrellas,
y recuerdo nuestra amistad eterna.

El sol que tu nombre define
y que resume todo tu ser,
y el que en tu vida con fulgor vive,
es el que en mi interior veo crecer.

Y aunque no naciste de mis padres
y nuestra niñez no compartimos,
no necesito lazos de sangre

para quererte como a una hermana,
dulce regalo del destino,
del que mi sonrisa emana.


Your beloved sister Mun

No es tan bonito como los tuyos, ni tiene la misma magia. Ni de lejos. Pero, sencillamente, me lo inspiraste. ¡Felicidades, sister!



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Dibujo: Friendship Wagon, de Pyromaniac

miércoles, julio 11, 2007

La viga del ojo propio


Clávame tus agujas en silencio. Espera a que cierre los ojos para clavarme tu lengua de puñal envenenado. Que sea en la espalda, por favor. No quiero que sacrifiques tu cobardía mirándome a los ojos.

Cualquier cosa que haga es pecado. Cualquier cosa que diga es condenable. Mi carácter es censurable.

(Muéstrame tu dominio del arte de ver la paja en el ojo ajeno sin reparar en la viga del propio).

Hazlo bien. Cósete en la cara tu careta de amigo. Tu verdadero rostro es demasiado repugnante para poderlo mostrar.

Luego, llora (cuando compruebes que mi sonrisa es indestructible).

Pero no olvides la viga de tu ojo. Cuidado con intentarla extraer.

Morirías desangrado.

Mun, the Blind Doll

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Fotografía: To lie, de Angrymouse

martes, julio 10, 2007

Even a devil may cry














Los hombros del ángel se estremecían mientras lloraba de puro pánico. Una explosión de ira de Diablo era algo más que cotidiano, pero aquello era descomunal. Entre aquella orquestra de sillas mutiladas, mesas partidas por la mitad y cristales rotos, Gabriel no sabía qué hacer.
–¡Esto es una mierda!– espetó el demonio.

Había oído los gritos desde el cielo y, temiéndose otro Apocalipsis, el ángel bajó al Averno para comprobar qué sucedía. Y se encontró con aquello.

Pero más desconcertado se quedó cuando Lucifer se derrumbó contra la pared y se deshacía en sollozos mientras resbalaba hacia el suelo. Entonces Gabriel descubrió que incluso el Diablo puede llorar.

Tembloroso, se arrodilló a su lado.
–¿Qué te pasa, hombre?
Para sorpresa del ángel, el Diablo le abrazó. En su hedor a azufre podía percibir un lejano aroma del ser celestial que otrora había sido.
–Me ha echado. Dios me ha echado.
–¿Cómo que te ha echado?
–Me ha dicho que no lo hago lo bastante bien, que el Infierno ya no es lo que era.
–Bueno… Yo lo veo como siempre.
–No… Se supone que ha de ser el lugar de máximo sufrimiento, que el mayor temor de los humanos ha de ser el de venir aquí.
–¿Y no lo es?
–Al contrario. Parece que se lo pidan de lugar de vacaciones. Mira a los condenados, más que sufrir lo que parece es que se aburran.
–¿Y así te ha dicho el Señor, que no sabes llevar el Infierno?
–No. Me ha dicho que lo va a quitar, que lo va a trasladar a la Tierra.
–¿Y cómo lo va a hacer?
–También me ha dicho que puedo remodelar el Infierno, que sólo tengo que hacer una recreación exacta de la Tierra.
–Pues no sé cómo lo vas a hacer…
–He visto la clase de mundo en el que los humanos han convertido a la Tierra. Y Dios pretende que yo haga eso. ¿Cómo quiere que monte tanta mierda?
El ángel se estremeció de nuevo. Pensó que si la Tierra se había alejado tanto del Edén que fue hace tiempo, el Cielo y el Infierno de poco servirían a los humanos. Y, del mismo modo que Dios había considerado al Diablo inútil, podría que también considerara al propio Gabriel prescindible.

–Nosotros no podemos hacer eso. Sólo somos ángeles –se excusó, antes de sentir el corazón de Lucifer contra su pecho–.


Mun, la Muñeca Cuentacuentos


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Imagen extraída del videojuego Devil May Cry

lunes, julio 09, 2007














Tú,
que dictas los latidos
de mi corazón hechizado,
vendrás a mis brazos dormidos
y mi pena habrá terminado.

Tú,
que dictas mis suspiros
y el hilo de mis pensamientos,
poseerás mi cuerpo rendido
al compás de tus sentimientos.

Tú,
que dictas mi respiración,
el guión de mis sueños
y el sentido de mis versos,
pintaste mi oscuridad enferma
con la luna de tu presencia.

Tú.


Mun, Your Doll


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Imagen extraída de la película Donnie Darko

domingo, julio 01, 2007

La otra mirada














La mirada que le devolvió el espejo no era la suya. Aunque se preguntó si alguna vez se había observado a sí misma de aquel modo. Aquellos ojos de cuchillo le resultaban desconocidos y, al mismo tiempo, familiares.

Inútil. Desde luego, no sé cómo tienes valor de venir aquí a mirarte. ¿Pretendes que te diga que eres la más bella del reino? Sabes tan bien como yo que eres muy vulgar. No hay nada peor que eso. Cualquiera de las chicas que conoces son más guapas que tú, y tienen mejor tipo. No eres más inteligente que tus compañeros de clase, por eso tus notas siempre oscilan entre el 5 y el 7. Además, no hay nada en esta vida que se te dé bien. Dibujas como un niño de tres años y escribes como el aprendiz que sólo sabe copiar al maestro. Por si fuera poco, no sabes hacer música; sólo maltratar los instrumentos que intentas tocar. Y tu triste cerebro no sabe imaginar nada innovador. Sabes que tu destino no irá más allá de servir hamburguesas o de limpiar escaleras. No. Ni tienes talento para eso. Me pregunto por qué tus amigos van contigo. Nunca te tienen en cuenta. Siempre vas a remolque de ellos, buscando la manera de camaleonizarte en cualquiera de ellos. Nadie habla de ti, nadie piensa en ti. Eres totalmente invisible. Me pregunto cómo puedes reflejarte aquí.

Antes de que pudiera seguir hablando, le asestó un puñetazo con todas sus fuerzas a aquella idiota. El espejo se convirtió en decenas de añicos, que sólo se quejaban cuando ella pisaba en ellos.

–Tú sí que eres una inútil. Ni siquiera uno de tus pedazos es lo bastante grande y afilado para mis venas.

Mun, la Duendecilla Cuentacuentos


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Imagen de Bale, inspirado en la serie Héroes

martes, junio 26, 2007

El sombrerero


















–Buenas, quería un sombrero de ala ancha que he visto en el escaparate...
–¿Un sombrero? ¿Y para qué?
–Perdone… Esto es una tienda de sombreros… Es normal que entre y pida uno para mí, ¿no?
–Los sombreros esconden los rostros, sobre todo los de ala ancha.
–¿Y a mí qué?
–¿Por qué quiere esconder su rostro?
–¿A usted qué le importa?
–Lo siento, señorita, pero no puedo venderle ningún sombrero. Tiene usted unos ojos demasiado bellos para esconderlos.
–¡Pero qué dice!
–Tal vez le debería vender un gorro…
–¿¿Un gorro?? ¡Yo quiero un sombrero!
–Bueno… Tampoco es buena idea venderle un gorro. Los gorros esconden las cabezas, y usted tiene un pelo demasiado hermoso para esconderlo…
–¡Anda! ¡Váyase a la mierda!

Mun, the Hatless Doll

Al hilo del certamen de microrrelatos convocado por Ana Arándanos


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Imagen: Girl with hat, de Foxygamergirl

domingo, junio 24, 2007

Ocho pétalos sobre mí


Aceptando la invitación de Jill, voy a deshojar ocho pequeños pétalos sobre mí. No voy a mencionar a las personas que me gustaran que pusieran en su blog ocho curiosidades/detalles/secretos/etc. sobre ellos mismos, si no que invito a quien quiera hacerlo que lo haga, que para algo cada cual es dueño de su blog/fotolog. En mi caso, voy a poner las ocho chorradas que se me están pasando por la cabeza a medida que escribo esto:

- Tengo que usar lágrimas artificiales. Bastante irónico, si tenemos en cuenta que lloro con bastante facilidad.

- Me gustaría salirme de mí misma, para conocerme como si yo fuera "otra persona". Para ver qué pensaría yo realmente de mí.

- En el cine, si la peli me gusta, aplaudo.

- Siempre empiezo los periódicos por la última página.

- No me gusta usar luto en los funerales. Prefiero ir como a la persona que despido le hubiera gustado verme por última vez. Para mí, es mucho más simbólico.

- Admiro mucho la belleza. Tanto en una persona, como en una fotografía, en un paisaje, como en un cuadro, en una canción...

- Tengo una risa escandalosa. "Risa de bruja", tal y como me la describieron una vez.

- La vida no sería posible sin ninguna de estas cosas: amor (en todas sus facetas), salud, arte y humor.


Mun Light Doll

Fotografía: El rostro de la rosa, de Mun Light Doll


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